Una erupción volcánica es una emisión más o menos violenta en la superficie terrestre o de otro planeta, de materias procedentes del interior del globo. Exceptuando los géiseres , que emiten agua caliente, y los volcanes lodo, cuya materia, en gran parte orgánica, proviene de yacimientos de hidrocarburos relativamente cercanos a la superficie, las erupciones terrestres se deben a los volcanes.Las erupciones volcánicas no obedecen a ninguna ley de periodicidad, y no ha sido posible descubrir un método para preveerlas, aunque a veces vienen precedidas por sacudidas sísmicas y por la emisión de fumarolas. Su violencia está en relación con la acidez de las lavas y con el contenido de estas en gases oclusos. Una lava rica en sílice -y, por consiguiente, ácida- se caracteriza por una alta viscosidad que se opone al desprendimiento de los gases. Éstos alcanzan así altas presiones y, cuando llegan a vencer la resistencia que encuentran, se escapan violentamente, dando lugar a una erupción explosiva. Por el contrario, una lava básica es mucho más fluida y opone escasa resistencia al desprendimiento de sus gases: las erupciones son entonces menos violentas y pueden revestir un carácter permanente.
Las erupciones son causa de aumento de temperatura en el magma que se encuentra en el interior del manto. Esto ocasiona una erupción volcánica en la que se expulsa la lava hirviendo que se encontraba en el magma. Puede generar derretimiento de hielos y glaciares, los derrumbes, los aluviones, etcétera. Las erupciones también se caracterizan por otros factores: temperatura de la lava, su contenido de gases oclusivos, estado del conducto volcánico (chimenea libre u obturada por materias sólidas, lago de lava que opone su empuje a la salida del magma del fondo, etc).
Algunos volcanes después de sufrir erupciones grandes, se colapsan formando enormes depresiones en sus cimas que superan el kilómetro de diámetro. Estas estructuras reciben el nombre de calderas.
a continuación podemos observar una imagen de como se produce una erupción volcánica:

La erupción volcánica arroja por el aire, en forma explosiva o por medio de una columna de gases, pedazos de lava o roca que de acuerdo con su tamaño pueden considerarse como cenizas, arenas, bloques o bombas. Estos pedazos se llaman Piroclastos y pueden ser incandescentes. Los fragmentos de más de 6 cm. de diámetro se llaman bombas si eran fluidos al ser expulsados y adoptaron formas redondeadas o aerodinámicas durante su trayectoria; si eran sólidas o casi sólidas y conservaron sus formas angulosas, se llaman bloques. Los fragmentos de 60 a 2 mm. de diámetro se llaman lapilli, y los de menos de 2 mm. se llaman cenizas.
Los piroclastos más pesados caen rápidamente que dando cerca del cráter. Otros pequeños caen un poco más lejos. La ceniza y la arena son arrastradas por el viento a lugares lejanos. A veces, los piroclastos que caen cerca del cráter producen incendios forestales. La mayoría de las cenizas no se forman por el desgaste de rocas anteriormente sólidas, sino por la ruptura de espuma, escorias y piedra pómez todavía fluidas por la constante expansión de las burbujas de gas que contienen.
La lluvia de piroclastos depende de la dirección de los vientos en el momento de la erupción. En la Cordillera de Los Andes argentino-chileno, los vientos soplan principalmente hacia el este y sudeste, por tanto, los piroclastos más finos y la ceniza volcánica se expanden hacia nuestro país.
La capa de cenizas puede tener varios metros de espesor cerca del volcán y varios centímetros a distancia de hasta 100 Km. Una capa de cenizas de algunos centímetros puede matar la hierba y otros forrajes, e incluso menores cantidades pueden producir serios trastornos a los animales de pastos. Las cenizas son ingeridas con la hierba y pueden acumularse en el aparato digestivo del animal, produciéndole la muerte. Después de un período más largo, las cenizas abrasivas pueden desgastar los dientes del animal hasta que éste es incapaz de comer y muere de hambre.
Flujos piroclásticos.
Algunas erupciones explosivas producen chorros de gas cargados de cenizas, que se desplazan a altas velocidades, bajando por las laderas del volcán formando nubes ardientes, u horizontalmente, cuando ocurre una erupción lateral. Estos productos reciben el nombre de flujos piroclásticos. Dichos flujos pueden brotar de chimeneas situadas en la cumbre de grandes conos compuestas, o de fisuras de los costados del cono, y aparentemente también de fisuras no relacionadas con ningún cono.