- El monte Fuji, Japon
El monte Vesubio, Italia
Cuando un volcán erupciona, lanza a la atmósfera: Vapor de agua, humo, gases, cenizas, rocas y lava. Algunos de ellos, después de grandes erupciones grandes, colapsan y forman grandes depresiones en sus cimas que superan el kilómetro de diámetro. Estas estructuras se conocen como calderas.
Las erupciones volcánicas son en ocasiones son el origen de islas y archipiélagos en el océano de belleza inigualable. A continuación podemos observar la imagen de un volcán en erupción:
Un volcán es una fisura de la corteza terrestre sobre la cual se acumula un cono de materia fundida y sólida que es lanzada a través de la chimenea desde el interior de la Tierra. En la cima de este cono hay una formación cóncava llamada cráter. Cuando se produce actividad en un volcán se dice que está en erupción. Los volcanes son por lo general estructuras compuestas de material fragmentado y corrientes de lava. A través de la chimenea sale la lava que escurre por las laderas del cono, que se va formando por sucesivas capas solidificadas, todas inclinadas hacia el exterior de la chimenea. El material rocoso expulsado se encuentras entre 4 a 200 kilómetros de profundidad, donde pueden alcanzar temperaturas superiores a los 1000°C. Habitualmente la lava recién emitida bordea temperaturas entre 700 °C y 1200 °C, dependiendo de su composición química. Las rocas que se forman a partir del enfriamiento del magma se llaman rocas ígneas. Si el enfriamiento tuvo lugar en el interior de la tierra, y las rocas fundidas no llegaron a emerger a la superficie, se llaman rocas ígneas intrusas. Cuando la roca se ha formado a partir del enfriamiento de lava en la superficie, se denomina roca ígnea extrusora. También existen rocas ígneas enfriadas a gran profundidad que se llamas plutónicas.

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